CABECERA
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MANIFIESTO
EN  DEFENSA  DE  LA  ADUANA

Los ciudadanos que suscribimos este manifiesto, consternados por la amenaza de derribo que pende sobre la Aduana nueva, queremos expresar públicamente algunas de las muchas razones que pueden argumentarse en su defensa:

1º- Cádiz es, como casi todas las ciudades, producto acumulativo de construcciones levantadas en épocas y estilos diferentes. Esa diversidad es la vida de la ciudad y tiene valor en sí misma. Su “depuración” no debe admitirse sino en supuestos en los que graves razones susciten la condena unánime de los interesados. Este no es el caso, porque hay una sensibilidad ciudadana, nacida desde el momento en que se anunció el derribo, que nunca ha sido escuchada, que incluye a expertos en historia, arquitectura y urbanismo. A los gaditanos nos gusta este edificio, que lleva medio siglo entre nosotros y que es elegante, armónico, noble en sus materiales y evocador del eclepticismo tan presente en el urbanismo gaditano.

2º- Más decisiva aún que sus cualidades intrínsecas nos parece su función en el entorno. A las dos catedrales en la banda del mar abierto responden, otra peculiaridad gaditana, las dos aduanas en la banda de la bahía, la nueva replicando en la distancia a la vieja y limitando con ella la apertura del caserío al espacio portuario. Sin que aquí se pueda agotar este análisis, indiquemos también el eje arquitectónico de cierto interés que configura con los edificios ferroviarios, antiguos y modernos, que se alinean a sus espaldas.

3º- Somos muchos los que no estamos contentos con la renovación de la estación y su entorno. Entre otras cosas, nos preocupa que se vaya a construir sobre el vestíbulo de la estación un hotel tipo Chamartín, de ocho o nueve plantas, que cortará la vista de la bahía desde la cuesta de las Calesas y que situará su fachada -y su anuncio luminoso con las correspondientes estrellitas- en un contexto hasta ahora monumental y emblemático, definido por las murallas, la gran marquesina y el puerto. Suplantar la gran fachada de la Aduana por la muy reducida de la antigua estación como frente del complejo, significaría dejar aun más visible y hegemónica la futura lamentable fachada del hotel.

4º- Una cualidad para nosotros admirable de la Aduana es su ajuste a lo que el historiador del urbanismo, Antonio Bonet, llamó la “escala gaditana”. Esa medida que da uniformidad al casco antiguo se respeta a la perfección en este edificio monumental, al contrario de lo que parece va a ocurrir con el citado hotel ferroviario. Ello permite además que la pequeña fachada de la antigua estación no se pierda para el disfrute de los ciudadanos: los frentes de magníficas casas de nuestro casco se ofrecen en un espacio de contemplación bastante menor del que la separa de la Aduana.

5º- Sobre el uso futuro del edificio, la única dificultad está en elegir entre mil posibilidades atractivas. En Orduña (Vizcaya), por ejemplo, han reconvertido su vieja aduana en un hotel singular. Imaginemos el beneficio para la ciudad de sustituir el previsto hotel –un bloque feo y despersonalizado- por uno verdaderamente único. Porque no es de recibo que se vaya a adquirir –con presupuestos públicos-, para derribarlo, un edificio sólido y elegante, de más de 4.000 m2 útiles. ¿Dónde está la sostenibilidad que tanto pregonan los políticos?

6º- La apuesta ostensible de nuestras autoridades por un Cádiz lleno de coches nos hace temer a muchos que: en el fondo de la extraña decisión de tirar un edificio así, el propósito es liberar un espacio que después sería reconvertido en aparcamientos subterráneos. Ello contrastaría, desde luego, con la sensibilidad predominante en Europa, y supondría apartarnos un poco más del modelo de desarrollo urbano adoptado en el primer mundo.

 Por estas razones -y por las otras muchas expuestas en las numerosas intervenciones ciudadanas que se han sucedido últimamente en los medios locales y en las alegaciones al PGOU - pedimos a las administraciones competentes que no se menoscabe el patrimonio urbanístico gaditano con la destrucción de un edificio que, anclado entre los trenes y los barcos, y anclado también en la memoria de los que nos lo cruzamos a diario, a su manera, que ya nos es familiar, “hace ciudad”.


FORO CONTRA EL DERRIBO DE LA ADUANA
Cádiz Octubre de 2007

 
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